DIVERSIDAD E INCLUSIÓN: ¿OS PARECE BIEN ESTA APROXIMACIÓN AL TEMA?
Ser conscientes de las dificultades de los
demás, y tratar de que las diferencias de otros se comprendan y acepten, hace a
los niños más tolerantes
EVA
BAILÉN 27/1/2018
Cuando eres padre y tus hijos van bien en el colegio, es casi
inevitable pensar que los que no van tan bien tienen un problema. Pero se
tiende a creer que el problema es únicamente de esos niños y sus familias,
pocas veces se considera un problema social, o un problema que afecte a todos
como comunidad educativa que somos. E incluso en ocasiones se puede llegar
a valorar positivamente que se aparte a esos niños del
camino de los mejores, para que no les supongan un freno a sus competitivos
resultados académicos.
Personalmente, cuando hablo del sistema
educativo, me gusta usar una imagen para representarlo: la fotografía de un
embudo. El sistema exige a los alumnos pasar por el embudo. Ciertamente,
algunos embudos tienen mucha capacidad, pero el orificio de salida es más bien
pequeño. El sistema alberga a muchos estudiantes, la diversidad está
garantizada de por sí, pero solo unos cuantos pasan por el embudo. Un gran
porcentaje se queda arremolinado en la parte superior porque no pasan por el
agujero.
Como padres de “buenos
estudiantes”, el que otros no salgan adelante, nos podría importar bien poco. A
algunos padres les puede costar creer que entre esos niños que se arremolinan
en el embudo hay chicos y chicas con un potencial muy valioso, que no son
estúpidos, ni están predestinados al fracaso. Esos niños se merecen las mismas
oportunidades que los demás, pero para que de verdad las tengan, hay que
atenderlos correctamente. Habría que aceptarlos como son y creer en ellos, en
su inclusión en la sociedad.
En palabras más técnicas,
a esos estudiantes que no pasan por el embudo, se les conoce con unas siglas:
Alumnos Con Necesidades Educativas Especiales (ACNEE) y Alumnos con Necesidad
Específica de Apoyo Educativo (ACNEAE). Me atrevería a decir que la mayoría de
los padres no han escuchado jamás estas siglas, a menos claro, que afecte a sus
hijos.
Dentro de estas
definiciones estarían aquellos casos de niños que tienen alguna dificultad
específica del aprendizaje, padecen Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH),
que se han incorporado tarde al sistema educativo, o incluso niños con Altas Capacidades Intelectuales (sobredotación,
superdotación o como lo queramos llamar). También los que necesiten apoyo y
atención específica por sufrir trastornos graves de conducta o discapacidad.
Incluye pues a los afectados por dislexia, discalculia, autismo, Asperger discapacidad visual, intelectual,
auditiva, física, etc.
Cuando mis hijos
empezaron a ir al colegio, me sorprendió cuando me dijeron que había niños que
salían del aula para ir a la clase de PT, otra sigla que no sabía qué
significaba. Ahora sé que significa Psicopedagogía Terapéutica, y a veces
también va acompañada de las siglas AL, Audición y Lenguaje. Entonces no sabía
qué significaba todo eso, qué implicaciones podría tener, ni por qué se hacía.
Con tal desconocimiento, difícilmente pueden las familias de los “buenos
estudiantes” que pasan por el embudo, sentir algún tipo de empatía por los
niños ACNEE o ACNEAE. Más bien, solo pueden seguir pensando que tendrán algún
problema que deberán resolver ellos mismos. Y si encima el niño presenta algún
comportamiento disruptivo, entonces ya el rechazo hacia él o ella estará prácticamente
garantizado.
La solución a todo ese
gran conjunto de casos especiales es la Educación Inclusiva. La UNESCO define
la Educación Inclusiva como “un proceso orientado a responder la diversidad de
los estudiantes”. Y está relacionado con “la presencia, la participación y los
logros de todos los alumnos”. Supone ofrecer una educación común para todo el
alumnado que reconozca, valore y se ajuste a las características de cada uno de
ellos, tratando de evitar así una escuela segregadora. Así dicho, suena a
utopía. Los alumnos con necesidad de apoyo en una escuela inclusiva no salen
del aula para ser atendidos, o lo hacen en las mínimas ocasiones posibles, ya
que las metodologías usadas son tales que favorecen el aprendizaje de todos los
estudiantes, tengan o no necesidades educativas.
Muchas familias que
tienen hijos con necesidades educativas especiales se informan, se documentan,
se preocupan, se implican y participan más activamente de la educación de sus
hijos, y son por tanto más sensibles a la necesidad de mejorar el sistema y de
innovar. Una de las grandes innovaciones en el ámbito educativo es precisamente
la inclusión educativa. Sin embargo, aún mucha gente asocia innovación
educativa exclusivamente al uso de las TIC en las aulas, cuando eso es solo uno
de los muchos ámbitos de actuación de la innovación.
Las pizarras digitales,
las tabletas, los móviles o los ordenadores creo que forman parte de la
transformación digital de las escuelas, también necesaria, pero no son ni mucho
menos la única innovación que necesita la educación. Pero, así como vender la
idea de que usar un ordenador va a beneficiar a un “buen estudiante” es
sencilla, vender la idea de que un aula inclusiva va a beneficiarle es
complicado. ¿En qué puede beneficiar a un estudiante sin necesidades educativas
que sus compañeros con TDAH, dislexia, discapacidad auditiva, autismo o altas
capacidades intelectuales, por citar algunos, sean atendidos en el aula en vez de ser segregados a un aula
aparte? ¿En qué beneficia la diversidad en el aula a un estudiante
modélico?
Desde hace años, en
verano, llevo a mis hijos a clases de natación. Casi todos los veranos que han
estado en esas clases, han coincidido con algún compañero con síndrome de Down.
Creo que ha sido la única oportunidad en sus vidas que han tenido de compartir
un tiempo con niños con esta característica. Estoy segura de que ese ratito
junto a ellos les ayuda a aceptarlos y conocerlos un poco mejor. Para mí el
beneficio está claro, puesto que la diversidad enriquece a las personas, nos
hace más tolerantes, más comprensivos, más abiertos. Convivir de manera activa
con niños con características diferentes es una experiencia que no se aprende
en un libro de texto o una pizarra digital.
Ser conscientes de las
dificultades de los demás, y tratar de que las diferencias de otros se
comprendan y acepten, hace a los niños más tolerantes, más abiertos,
colaborativos y empáticos. Creo que es una educación mucho más humana, tal vez
a los niños se les olvide la historia o las naturales, pero los aprendizajes
derivados de una convivencia normal con otros niños con necesidades diferentes,
seguro que son aprendizajes que perduran a lo largo de sus vidas.
Esta información está muy bien explicada. En mi opinión, creo que lo primero que debe enseñar la escuela es a ser persona, a saber convivir, a aceptar a las personas y a respetar. Para mí eso es el verdadero logro. Las matemáticas, la historia... eso es secundario.
ResponderEliminarEs triste ver como solo la gente implicada en el tema es la única que intenta buscar soluciones, es más, como dice Eva, la autora del texto, hay muchas familias que ven mejor la marginación de alumnas y alumnos con dificultades.
Estoy totalmente de acuerdo con Eva y como he dicho antes, la escuela debe perseguir una completa aceptación y comprensión por parte de todo el alumnado, es ahí, en ese momento, cuando se alcanza un verdadero logro escolar.
Esta información nos ha servido de gran ayuda ya que nuestro grupo ha elegido tratar el tema de la educación inclusiva, más concretamente el TEA, y este articulo nos ayuda a ir metiéndonos en materia. Personalmente, no puedo estar más de acuerdo con Eva, la educación inclusiva es muy necesaria, ya que mediante este tipo de educación fomentamos el respeto de los unos hacia los otros, y al mismo tiempo algo que a dia de hoy sigue viéndose como utópico.
ResponderEliminarUn aplauso para Eva. Estoy más que de acuerdo con ella, todos los niños tienen ritmos diferentes de aprendizaje, más o menos rápidos, pero todos ellos han de tener la oportunidad de ser motivados hacia un aprendizaje óptimo.
ResponderEliminarEs importante fomentar una educación inclusiva para que nadie quede ''rezagado en la parte de arriba del embudo''. Esta tarea pertenece a la profesora o profesor y también al hecho de fomentar la educación inclusiva, informando a madres y padres cuyos hijos tienen un buen desarrollo escolar. Como bien dice Eva, es importante que los niños y niñas con un buen desarrollo pasen cierto tiempo o hagan actividades con estos niños que poseen ACNEE o ACNEAE. Desde mi punto de vista, sería muy enriquecedor para ambos