Para la clase de hoy no había
planeada una intervención por parte de ningún grupo, así que Josetxu preparó
dos materiales distintos.
En primer lugar, vimos, con la
ayuda de nuestra compañera Ana, las ideas principales de un artículo publicado
el blog de la asignatura en los días anteriores (http://didacticaeducacioninfantil2018a.blogspot.com.es/2018/03/la-revolucion-educativa-sera-por-amor-o.html)
sobre la importancia del amor en el aula de infantil. Ana nos contó que en el
artículo se hace referencia a la ausencia del afecto y el amor en la educación
infantil, como han llegado a convertirse prácticamente en un tabú. Cómo las
escuelas se han convertido poco a poco en un entorno cada vez más aséptico y
carente de contacto afectivo, algo preocupante cuando realmente se demanda ese
afecto y no es una necesidad que los padres y madres puedan cumplir en ese
momento. Por eso se reivindica la necesidad de que las maestras y maestros de
educación infantil puedan ser afectuosos cuando su alumnado lo necesite y sin riesgo
de ser atacados por ello. La principal idea que cimenta esta reivindicación no
es otra que la de que el amor es esencial para la vida y el desarrollo de la
misma.
Esto se ha comprobado con varios experimentos a lo largo de la historia,
por ejemplo, el llevado a cabo por Harry Harlow, que separaba desde recién
nacidos a los primates que usaba para experimentar en su laboratorio de la
Universidad de Wisconsin para evitar la propagación de infecciones entre ellos.
Harlow comprobó que solo sobrevivían aquellos que tenían en su jaula una
especie de tela acolchada cuyo contacto llegaban a preferir incluso al propio
alimento. Este experimento apoya la idea principal que plantea el artículo y en
la que nos detuvimos más.
Además, en el artículo se recogen
otras ideas, como que los mejores resultados académicos se obtienen cuando se
suman el respeto y el diálogo entre profesorado y alumnado; que las decisiones
no solo se toman con la cabeza, sino también con el corazón; se habla de la
importancia del efecto Pigmalión, al que ya hemos hecho referencia en varias
clases anteriores; y, por último, que es necesario aceptar al niño sin
juzgarlo, con empatía y sin proyectar sobre él cómo querríamos que fuese ni
menospreciar su verdadero carácter. En el artículo se mencionaban algunas
lecturas recomendadas como obras de Erich Fromm o Paulo Freire, ambos autores
de mucho interés dentro y fuera del ámbito pedagógico.
Continuamos la clase con una
visión general del libro de texto sobre educación y didáctica más utilizado en
nuestro país y que es el manual de nuestra asignatura: Aprender y enseñar en educación infantil. [i] Este
es un libro que puede servirnos también para la elaboración de nuestra unidad
didáctica y lo analizamos mediante una actividad en grupos. Cada grupo analizó
algunas de las 49 ideas propuestas por Josetxu para entender el libro y al
final de la clase pusimos en común con el resto de la clase todos nuestros
análisis e ideas.
Estas ideas se centran en el
desarrollo y aprendizaje entre el nacimiento y los 6 años. Uno de los puntos en
los que coincidieron varios grupos fue relativo al lenguaje utilizado en el
texto. En algunos momento utiliza lenguaje inclusivo pero en otros no; aunque
debemos tener en cuenta que, al ser un libro publicado en 1998, es un mérito
que se introduzca ya el lenguaje inclusivo aunque no sea de manera totalmente
consistente.
En los primeros puntos del
extracto aparece reflejada la visión constructivista y cómo esta determina la manera en que enfocamos la
enseñanza. Dentro de esta idea se tiene en cuenta que el desarrollo y el
aprendizaje son inseparables e incluso el segundo puede ser determinante del
primero. Según esto, el planteamiento de ideas que nos parezcan más complejas
de lo que las criaturas entenderán, se ve como una oportunidad de
desarrollo potencial y se debe confiar
en los y las docentes como promotores de ese desarrollo. Los compañeros del
grupo de pedagogías alternativas hicieron notar su visión del profesorado más
como un guía de mínima intervención que como lo plantea el texto.
Respecto al papel de los adultos
en esta etapa, el texto los perfila como guías cuya intervención debe depender
de las necesidades de los niños y niñas, proporcionando estímulos variados,
significativos y potenciadores de su desarrollo, según el cual el adulto irá
dejándoles más responsabilidad.
Se da también importancia
especial a las experiencias significativas teniendo en cuenta las necesidades
individuales y confiando en las diferentes capacidades y ritmos que nos podemos
encontrar en el aula.
Unida a la idea anterior está la
necesidad de tener en cuenta la importancia conocimientos previos en el nuevo
aprendizaje, de no subestimar ni limitar a quienes se salgan de lo convencional
en el entorno educativo.
Se pone de manifiesto la idea que
aparece en el currículum de la identidad propia de la etapa de Educación
Infantil, que debe incluir la reflexión sobre qué y cómo queremos enseñar,
ajustándonos a las necesidades de cada ciclo y aportando un entorno educativo
lo más amplio, diverso, realista e interactivo posible.
También se habla de la
organización a la hora de educar y se propone que esta se debe centrar en las
necesidades del alumnado, que sea previsora a la hora de llevar a la práctica
sus premisas, que las decisiones tomadas siempre dependan de las intenciones
educativas principalmente, que permita reflexión y análisis sobre sí misma y,
por lo tanto mejora. Además, la planificación debe tener en cuenta también las
diferentes necesidades de cada tema, maestra, equipo, y cada ciclo de esta
etapa, sin homogeneizar su duración.
Se hace hincapié en los objetivos
educativos, el bienestar social del alumnado y su propia voz, así como en la
variedad de las actividades como bases esenciales del funcionamiento de la
escuela y la intervención educativa.
Respecto a la evaluación se
reafirma su carácter necesario como instrumento para mejorar todos los aspectos
de la escuela y se señala el efecto Pigmalión como un posible efecto secundario
de la evaluación. Por ello que se valora el cuidado a la hora de elegir el modo
y método con que evaluamos, buscando lo contrario a este efecto, intentado
siempre beneficiarles.
Aunque no existe una única manera
de hacerlo, trabajar en equipo es indispensable para sacar adelante un centro
educativo. El mayor fruto de ese trabajo en equipo es un proyecto de centro
coherente, práctico, que se lleve a la realidad y se mantenga dinámico,
creciendo y mejorando con la experiencia educativa.
Por último, existen muchas
maneras de mantener a la familia y la escuela conectadas y en colaboración,
pero siempre debe ser a partir del respeto y la confianza mutuos, basándose en
el consenso y sobre todo, en nombre de la labor educativa y para su beneficio.
Con estas ideas dimos por terminada
la clase, conociendo un poco más el texto en el que se basa nuestra asignatura.
Gracias por subir la presentación, muy interesante y he conseguido ver lo que se habló en la sesión.
ResponderEliminarMuchas gracias Belén por la presentación, muy interesante el tema 😊
ResponderEliminarGracias por toda la información! 😀
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