En la clase de hoy, el grupo formado por Belén, Paula,
Daniel y Sara, han realizado la exposición de su trabajo sobre la inclusión y
el TDAH.
Comenzaron la exposición definiendo qué es la inclusión
según la UNESCO: El proceso de identificar y responder a la diversidad de las
necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el
aprendizaje, las culturas, las comunidades, y reduciendo la exclusión en
educación. Es decir, todos deben tener las mismas oportunidades para aprender.
Josetxu añadió que la definición establecida por la UNESCO es del año 2005, y
que aún no se ha conseguido completamente la inclusión en las escuelas.
A continuación, mostraron imágenes con tipos de inclusión:
exclusión escolar, segregación escolar, integración escolar, escuela inclusiva.
En la integración escolar, el alumnado que ha de ser incluido, realiza
actividades diferentes al resto de la clase, mientras que, en la escuela
inclusiva, ese alumnado realiza las mismas actividades y al mismo tiempo que el
resto de sus compañeros y compañeras. Por eso no se debe confundir integración
escolar con inclusión.
Definieron el TDAH como un trastorno neurológico, originado
en la infancia. Es muy complicado diagnosticar TDAH ya que se trata de un
trastorno heterogéneo. En la exposición se explicó que para su diagnóstico es
necesario un profesional sanitario especializado en el tema. Además, no hay
ninguna prueba que garantice al 100% el diagnóstico ya que éste no es estático.
Se habló también del tipo de medicación que reciben aquellas personas diagnosticadas
con TDAH. Josetxu añadió que la gran mayoría de esas personas, la medicación que
tenían sus tratamientos eran anfetaminas. El resto de la clase añadió sus casos
particulares de personas que conocían diagnosticadas de TDAH.
También, se explicó aquellas pruebas en las que nos podemos
fijar para diagnosticar TDAH como puede ser la historia clínica psiquiátrica y
del desarrollo completa, una evaluación clínica y psicosocial completa o una
evaluación psicológica como por ejemplo el test de la familia. Se destacó que
estas pruebas pueden generar en el niño o niña una cierta ansiedad.
Se explicó que existen dos tipos de tratamiento: la
medicación, que es efectiva en el 80% de los casos, y pueden ser estimulantes o
no estimulantes; y los tratamientos sin medicación que consisten en grupos de
habilidades sociales donde pueden hablar y reflexionar, terapia cognitivo-conductual
en la que la persona diagnosticada habla con sus especialista de sus pensamientos,
de los miedos, etc; y la terapia conductual en la que se intentan cambiar los
comportamientos negativos de la persona con TDAH.
Este grupo en su exposición nos explicaron una serie de
videos relacionados con casos de TDAH en los que cuentan las historias de
personas que sufrían este trastorno y cómo eran sus comportamientos. Y la
comparación de cómo son sus vidas con el tratamiento. En otro vídeo explicado,
un chico explicaba que cuando él era más pequeño, no había tantos diagnósticos
de TDAH por lo que a él no se lo diagnosticaron y que al principio le dijeron
que tenía bajas capacidades y más tardes fue diagnosticado como un alumno con
altas capacidades. Pero al no ser incluido en su clase, decidió dejar los
estudios. En un último video, una serie de alumnos con TDAH cuentan cómo se
sienten en el aula al ser diagnosticados de este trastorno.
Nos hablaron del catedrático Marino Pérez, de la Universidad
de Psicología de Oviedo, que afirma que “el TDAH no existe y la medicación no
es un tratamiento, sino un dopaje”. Cree que cada persona tiene un
funcionamiento mental completamente distinto, por lo que eso no es razón para
diagnosticar a nadie de TDAH. Él no niega que existan niños que se distraigan o
muy inquietos, pero no cree que se deba contemplar como una enfermedad sino
como un problema. Dice que la medicación produce una alteración en el cerebro
del niño/a, y que éste va a tomar un rol de enfermo, y cuando le manden hacer
algo podrá responder que él no lo hará porque tiene un problema. Además, el
niño o la niña, también puede sentir que la recompensa por algo que hizo bien
no es por sí mismo, sino que es por su problema.
Después se mostró un vídeo de una entrevista realizada a
Celestino, profesor de la Universidad de Formación del Profesorado y Educación,
que afirma que el TDAH sí que existe. Éste hizo una prueba en la que una serie
de niños diagnosticados de TDAH, no lo eran, y otros que sí estaban
diagnosticados, no lo sufrían. Celestino afirma que existe una serie
neurológica sobre el TDAH y que hay ciertas diferencias en el cerebro de una
persona que tiene TDAH, en la que sus capacidades atencionales son muy
distintas.
Trataron el tema de los niños franceses y estadounidenses
diagnosticados de TDAH. En un reportaje de Marilyn Wedge, una terapeuta
familiar, se hace una comparación entre los niños de Francia y EEUU. Existía
una diferencia en el porcentaje de personas diagnosticadas de TDAH en Francia y
en EEUU, el cual era superior mucho más en EEUU que en Francia. Como
explicación a esto, dijo que estaba relacionado con el tiempo que dedican los
padres a sus hijos (siendo mayor en Francia), y la comida basura (mucho mayor
en EEUU).
Han puesto un ejemplo de ver el TDAH de otra manera, con lo
que se quiere hacer ver que los niños con TDAH necesitan moverse para aprender,
para lo cual hay que decidir si cambiar la dinámica de las escuelas o someter a
los niños y niñas diagnosticados a medicarse.
A continuación, se centraron en el TDAH en la etapa de
infantil en la cual el diagnóstico se considera especialmente difícil antes de
los 7 años. Algunos posibles síntomas dentro de la Educación Infantil podrían
ser: un retraso en el lenguaje, dificultad para aprender números, letras,
colores… Si existe la sospecha de que hay un caso de TDAH, se sigue un
protocolo, que es diferente en cada comunidad autónoma. El protocolo asturiano
sería informar al equipo de orientación del centro, el cual deberá elaborar un
informe que se hará llegar al pediatra, con el consentimiento de los padres.
También se les debe de hacer una entrevista a los padres, madres y/o docentes.
En lo que respecta a las recomendaciones del aula, se habló
de tres ejes de actuación: Supervisión constante, seguimiento individualizado (hacer
pequeñas tutorías con el niño/a) y control de comportamiento (por ejemplo,
hacer uso de la economía de fichas). También se puede colocar al niño cerca de
compañeros/as que le sirvan de modelo, facilitar el aprendizaje dialógico, dar
instrucciones y normas claras, directas y cortas, y formar una interacción
positiva entre el profesorado y el alumnado, evitar situaciones frustrantes
continuadas, asignar al alumno/a un rol positivo, trabajar la educación
emocional, ayudarle a conocer sus fortalezas y debilidades y fomentar las
relaciones entre sus iguales. Para finalizar, se relacionó el tema tratado con
el currículo y se concluyó que el área con más potencial para un tratamiento
positivo del TDAH es la de “Conocimiento de sí mismo y autonomía personal”.
Dentro de la cual se puede ejercer la práctica de mindfulness (atención plena),
juegos en equipo, rutinas de ejercicios automatizables, artes marciales y por
último, que el rol del docente sea positivo de imitación.
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