lunes, 9 de abril de 2018

Diario de la 20ª clase teórica, 10/4/2018, INCLUSIÓN, TDAH, realizado por LUCÍA GÓMEZ

En la clase de hoy, el grupo formado por Belén, Paula, Daniel y Sara, han realizado la exposición de su trabajo sobre la inclusión y el TDAH.
Comenzaron la exposición definiendo qué es la inclusión según la UNESCO: El proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas, las comunidades, y reduciendo la exclusión en educación. Es decir, todos deben tener las mismas oportunidades para aprender. Josetxu añadió que la definición establecida por la UNESCO es del año 2005, y que aún no se ha conseguido completamente la inclusión en las escuelas.
A continuación, mostraron imágenes con tipos de inclusión: exclusión escolar, segregación escolar, integración escolar, escuela inclusiva. En la integración escolar, el alumnado que ha de ser incluido, realiza actividades diferentes al resto de la clase, mientras que, en la escuela inclusiva, ese alumnado realiza las mismas actividades y al mismo tiempo que el resto de sus compañeros y compañeras. Por eso no se debe confundir integración escolar con inclusión.
Definieron el TDAH como un trastorno neurológico, originado en la infancia. Es muy complicado diagnosticar TDAH ya que se trata de un trastorno heterogéneo. En la exposición se explicó que para su diagnóstico es necesario un profesional sanitario especializado en el tema. Además, no hay ninguna prueba que garantice al 100% el diagnóstico ya que éste no es estático. Se habló también del tipo de medicación que reciben aquellas personas diagnosticadas con TDAH. Josetxu añadió que la gran mayoría de esas personas, la medicación que tenían sus tratamientos eran anfetaminas. El resto de la clase añadió sus casos particulares de personas que conocían diagnosticadas de TDAH.
También, se explicó aquellas pruebas en las que nos podemos fijar para diagnosticar TDAH como puede ser la historia clínica psiquiátrica y del desarrollo completa, una evaluación clínica y psicosocial completa o una evaluación psicológica como por ejemplo el test de la familia. Se destacó que estas pruebas pueden generar en el niño o niña una cierta ansiedad.
Se explicó que existen dos tipos de tratamiento: la medicación, que es efectiva en el 80% de los casos, y pueden ser estimulantes o no estimulantes; y los tratamientos sin medicación que consisten en grupos de habilidades sociales donde pueden hablar y reflexionar, terapia cognitivo-conductual en la que la persona diagnosticada habla con sus especialista de sus pensamientos, de los miedos, etc; y la terapia conductual en la que se intentan cambiar los comportamientos negativos de la persona con TDAH.
Este grupo en su exposición nos explicaron una serie de videos relacionados con casos de TDAH en los que cuentan las historias de personas que sufrían este trastorno y cómo eran sus comportamientos. Y la comparación de cómo son sus vidas con el tratamiento. En otro vídeo explicado, un chico explicaba que cuando él era más pequeño, no había tantos diagnósticos de TDAH por lo que a él no se lo diagnosticaron y que al principio le dijeron que tenía bajas capacidades y más tardes fue diagnosticado como un alumno con altas capacidades. Pero al no ser incluido en su clase, decidió dejar los estudios. En un último video, una serie de alumnos con TDAH cuentan cómo se sienten en el aula al ser diagnosticados de este trastorno.
Nos hablaron del catedrático Marino Pérez, de la Universidad de Psicología de Oviedo, que afirma que “el TDAH no existe y la medicación no es un tratamiento, sino un dopaje”. Cree que cada persona tiene un funcionamiento mental completamente distinto, por lo que eso no es razón para diagnosticar a nadie de TDAH. Él no niega que existan niños que se distraigan o muy inquietos, pero no cree que se deba contemplar como una enfermedad sino como un problema. Dice que la medicación produce una alteración en el cerebro del niño/a, y que éste va a tomar un rol de enfermo, y cuando le manden hacer algo podrá responder que él no lo hará porque tiene un problema. Además, el niño o la niña, también puede sentir que la recompensa por algo que hizo bien no es por sí mismo, sino que es por su problema.
Después se mostró un vídeo de una entrevista realizada a Celestino, profesor de la Universidad de Formación del Profesorado y Educación, que afirma que el TDAH sí que existe. Éste hizo una prueba en la que una serie de niños diagnosticados de TDAH, no lo eran, y otros que sí estaban diagnosticados, no lo sufrían. Celestino afirma que existe una serie neurológica sobre el TDAH y que hay ciertas diferencias en el cerebro de una persona que tiene TDAH, en la que sus capacidades atencionales son muy distintas.
Trataron el tema de los niños franceses y estadounidenses diagnosticados de TDAH. En un reportaje de Marilyn Wedge, una terapeuta familiar, se hace una comparación entre los niños de Francia y EEUU. Existía una diferencia en el porcentaje de personas diagnosticadas de TDAH en Francia y en EEUU, el cual era superior mucho más en EEUU que en Francia. Como explicación a esto, dijo que estaba relacionado con el tiempo que dedican los padres a sus hijos (siendo mayor en Francia), y la comida basura (mucho mayor en EEUU).
Han puesto un ejemplo de ver el TDAH de otra manera, con lo que se quiere hacer ver que los niños con TDAH necesitan moverse para aprender, para lo cual hay que decidir si cambiar la dinámica de las escuelas o someter a los niños y niñas diagnosticados a medicarse.
A continuación, se centraron en el TDAH en la etapa de infantil en la cual el diagnóstico se considera especialmente difícil antes de los 7 años. Algunos posibles síntomas dentro de la Educación Infantil podrían ser: un retraso en el lenguaje, dificultad para aprender números, letras, colores… Si existe la sospecha de que hay un caso de TDAH, se sigue un protocolo, que es diferente en cada comunidad autónoma. El protocolo asturiano sería informar al equipo de orientación del centro, el cual deberá elaborar un informe que se hará llegar al pediatra, con el consentimiento de los padres. También se les debe de hacer una entrevista a los padres, madres y/o docentes.
En lo que respecta a las recomendaciones del aula, se habló de tres ejes de actuación: Supervisión constante, seguimiento individualizado (hacer pequeñas tutorías con el niño/a) y control de comportamiento (por ejemplo, hacer uso de la economía de fichas). También se puede colocar al niño cerca de compañeros/as que le sirvan de modelo, facilitar el aprendizaje dialógico, dar instrucciones y normas claras, directas y cortas, y formar una interacción positiva entre el profesorado y el alumnado, evitar situaciones frustrantes continuadas, asignar al alumno/a un rol positivo, trabajar la educación emocional, ayudarle a conocer sus fortalezas y debilidades y fomentar las relaciones entre sus iguales. Para finalizar, se relacionó el tema tratado con el currículo y se concluyó que el área con más potencial para un tratamiento positivo del TDAH es la de “Conocimiento de sí mismo y autonomía personal”. Dentro de la cual se puede ejercer la práctica de mindfulness (atención plena), juegos en equipo, rutinas de ejercicios automatizables, artes marciales y por último, que el rol del docente sea positivo de imitación.







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